Tras los chispazos el arreglo
Tras los chispazos con la UIA y AEA, el círculo rojo cierra filas con el rumbo económico de Javier Milei. El establishment corporativo eligió el pragmatismo extremo. Detrás del blindaje a la macroeconomía oficial, se gesta la reconfiguración del mapa del poder económico. El mapa del poder empresario cambia a medida que el presidente Javier Milei elige amigos y enemigos.(PERFIL) Una parte del establishment ya cerró filas con el modelo económico libertario, mientras otros, aún afines al camino de la estabilidad y de las reformas estructurales, empiezan a responder en defensa de su sector y sus dirigentes. Esta reconfiguración del círculo rojo quedó expuesta a cielo abierto durante el almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp). Un grupo de los empresarios top validó el rumbo ante la atenta mirada del presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, sin menciones a los golpes que dirigió el Presidente a la industria.
Bettina Bulgheroni, presidenta del foro que congrega a los dueños del
gran capital en Argentina, dio una vez más un espaldarazo al Gobierno y
bendijo la hoja de ruta de la Casa Rosada. “Nuestro país ha iniciado un
proceso de transformación profunda que devolvió credibilidad en sus
cimientos y proyección global", señaló en el salón principal del Alvear
Palace Hotel. El mensaje de la representante de la Cámara del Comercio y
los Servicios (CAC) fue a favor de la profundización: "El inicio de
este año ha consolidado esa dirección. Actualización del marco laboral,
agenda de desregulación, simplificación normativa. Es una decisión
clara: alinear a la Argentina con las exigencias del siglo XXI". Y
planteó: "No se trata sólo de estabilizar variables. Se trata de cambiar
incentivos, de generar un entorno donde invertir sea racional y
previsible". El respaldo a Rocca y el espejo uruguayo
A la derecha
del escenario la escuchaban tres representantes de la Unión Industrial
Argentina (UIA). Su titular, Martín Rappallini; el director de Asuntos
Públicos de Stellantis, Rodrigo Pérez Graziano; y el director
institucional del Grupo Techint, David Uriburu. El día anterior, la
entidad fabril le había exigido respeto a Milei por las agresiones en la
apertura de sesiones del Congreso. Casi en simultáneo, la Asociación
Empresaria Argentina (AEA) emitió su propio texto para respaldar de
forma tácita a Paolo Rocca, principal blanco de las críticas
libertarias. A la AEA pertenecen varios de los que estaban presentes el
mediodía del miércoles en el hotel de lujo porteño. El mandatario
nacional subió al ring al magnate del acero, pero sin quererlo generó el
respaldo de la entidad más antigua de la elite empresarial, que se
abroqueló junto a una de sus voces más influyentes. Aunque eso no quiera
decir que, de forma individual, muchos de sus miembros pertenezcan a
este sector de la elite del sector privado que no salta por lo sectorial
y abraza el rumbo general de La Libertad Avanza. La presencia de Orsi
operó como un espejo de lo que la cúpula empresaria anhela para el largo
plazo: riesgo regulatorio nulo. El VIP con el flamante mandatario
uruguayo operó casi como una reunión entre amigos íntimos. En la
estricta reserva de ese salón, los asistentes elogiaron la estabilidad
jurídica oriental como un modelo del que "hay que aprender". Pero ese
modelo que admiran tiene tintes que la gestión libertaria condena. En
una de las preguntas que realizó la UIA sobre los desafíos productivos,
el ministro de Economía y Finanzas uruguayo, Gabriel Oddone, quien
acompañó a su presidente, planteó que la apuesta de su país es “cómo en
una nación cara, de 3,5 millones de habitantes, se puede volver más
productiva” a través de la reducción de “costos” industriales para ser
“más eficientes”.
Diplomacia, energía y la "letra chica" laboral
El
respaldo también estuvo en los invitados. En la mesa principal y en las
mesas del Alvear se congregaron 220 empresarios, 15 embajadores y dos
gobernadores clave para la matriz extractivista: los mandatarios de
Chubut y Catamarca. La familia Bulgheroni exhibió su centralidad: hubo
un momento de fotografías, sonrisas y marcada complicidad entre Bettina,
Alejandro Bulgheroni y Alejandro Bulgheroni Jr., quien viajó
especialmente para asistir al cónclave corporativo. A la izquierda de la
presidenta del Cicyp se ubicó el invitado estelar del Gobierno para la
ocasión: el canciller Pablo Quirno. El titular del Palacio San Martín,
que lucía una férula en el dedo meñique de su mano derecha tras una
lesión sufrida jugando al fútbol, fue el receptor directo de los elogios
del sector privado a la política exterior de alineamiento con Estados
Unidos. Entre el amuse bouche que sirvió la cocina del lujoso hotel
porteño como entrada y el clásico lomo a la ternera con puré de cabutia
que los popes del sector privado degustaron como plato principal, hubo
comentarios positivos sobre la reforma laboral, aunque en la intimidad
de las mesas los ejecutivos admiten que no hay un clima de festejo
desmedido. El establishment aprueba el nuevo andamiaje normativo, pero
mantiene una postura corporativa expectante: esperarán a auditar cómo se
aplicará la "letra chica" y cómo fallarán los tribunales laborales en
el mediano plazo antes de contabilizar el fin de la industria del
juicio.
El fantasma del dumping y la supervivencia
El destrato de
Milei en el Congreso no orbitó entre las mesas vestidas y la decoración
art decó. Aunque en los pasillos, tanto dirigentes vinculados al consumo
como a la energía —dos sectores con una trayectoria muy distinta en los
estimadores de la actividad— planteaban el mismo elefante en la
habitación: el aluvión de productos chinos y el desarme asimétrico de
barreras arancelarias que configuran un escenario difícil. Un ejemplo
citado fue la firma de electrodomésticos Peabody, que acaba de solicitar
la apertura de su concurso de acreedores. Para la dirigencia
industrial, este derrumbe no es un caso aislado, sino el ejemplo
empírico y alarmante de cómo la eliminación de las medidas de
antidumping y de los escudos protectores está arrastrando a la quiebra
al sector productivo nacional por goteo.
El impacto de la crisis,
pero el alineamiento con las bases del programa económico, obliga a
quienes negocian con el Gobierno a hacer equilibrio para no romper
definitivamente con la Casa Rosada. Consultado por la confrontación que
avivó Milei en el último tiempo, un referente del comercio sintetizó esa
postura: "No hay nación sin industria, sin comercio, sin construcción,
sin el agro y sin los bancos".
AM/ML








