Lula y Bolsonaro enfrentan hoy un balotaje con final abierto
El presidente brasileño y su rival de derecha llegan a los comicios en virtual empate técnico. Economía, inseguridad, el voto evangélico y, en particular, la capacidad de movilizar a quienes no participaron de la primera vuelta, pueden otorgarle ventaja a cualquiera de los dos. Representan modelos políticos y económicos antagónicos, lo que polariza a la población. Por Daniel Vittar. El último informe de Datafolha, difundido este sábado, ubica al senador Flávio Bosonaro, del Partido Liberal (PL), con el 51% de las intenciones de voto, y a Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), con el 49%. Una diferencia ínfima que incluso está dentro de los márgenes de error" del sondeo.
El proyecto de Lula. Propone la continuidad de un modelo que asigna al Estado un papel central en la economía, la inversión pública y la reducción de las desigualdades. Su programa contempla sostener Bolsa Família, las políticas habitacionales, impulsar la infraestructura y la reindustrialización, fortalecer la industria nacional y promover las energías renovables. También defiende la valorización real del salario mínimo, una reducción de la jornada laboral semanal a 40 horas sin rebaja salarial y una tributación más progresiva, con mayor contribución de los sectores de altos ingresos. Su desafío es compatibilizar las prioridades sociales con la reducción de la deuda y el control de la inflación, en un contexto en el que el costo de vida y el endeudamiento familiar condicionan las expectativas de los votantes. El proyecto de Bolsonaro. Apunta a reducir el tamaño de la administración pública, recortar gastos, disminuir impuestos y recuperar las privatizaciones como instrumento para atraer capital privado. Su propuesta incluye reducir ministerios y cargos de confianza, reformular las reglas fiscales y ampliar las concesiones. En el terreno laboral, plantea modalidades de contratación con menores costos para determinados grupos. La diferencia no consiste simplemente en gastar más o menos, sino en cómo impulsar el desarrollo y quién debe asumir su financiación. Mientras Lula confía en la inversión estatal y las políticas redistributivas para estimular la actividad, Flávio apuesta por una mayor participación privada y una estructura pública más reducida. La seguridad. La violencia urbana y el avance del crimen organizado ocupan un lugar decisivo en la campaña. Flávio propone endurecer las penas, declarar entidades narcoterroristas al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital, ampliar la vigilancia mediante reconocimiento facial y reforzar el control fronterizo. También plantea reducir la edad de imputabilidad penal a 16 años. Lula, por su parte, propone combinar la persecución del delito con la cooperación entre las fuerzas federales y los gobiernos estaduales, el intercambio de inteligencia y el seguimiento financiero de las organizaciones criminales. Su programa contempla reforzar la trazabilidad de armas y municiones, recuperar territorios controlados por grupos armados y mejorar la prevención.














